sábado, 27 de mayo de 2017

ALGUIEN SE ACUERDA QUÉ ERA ESO DE LA LIBERTAD DE PRENSA

Esta semana en Asuntos Exteriores abordamos el estado de la libertad de prensa en el mundo, y además lo hacemos con un invitado de excepción como es el director de este medio Federico Jiménez Losantos. Hemos elegido este tema porque resulta imposible hablar de democracia cuando realmente tenemos serias dudas sobre el derecho activo y pasivo a la libertad de información. 

La libertad de prensa está hoy más amenazada que nunca, lo que puede parecer un contrasentido cuando estamos inundados de información más bien pseudo información en las redes sociales. Hoy damos más verosimilitud a un tweet escrito por cualquier persona que a un análisis riguroso con firma.  A veces la mejor manera de mantener a la gente desinformada es inundarla a información sin entrar en otro tipo de consideraciones cualitativas.

Los periodistas han sido durante siglos nuestros oídos y ojos ante una realidad extensa y compleja. Sin ellos difícilmente el mundo sería lo que es hoy. Sin duda la prensa ha sido uno de los más importantes motores de la historia reciente. A veces tenemos la impresión de que han hecho más por la honestidad y la verdad que los jueces o policías. Incluso cuando todos negaban determinados hechos aparecidos en las páginas de un periódico o en una emisora de radio, al final se demostraba que el afán por la verdad del periodista triunfaba sobre los intereses de aquéllos que pretenden ocultar por intereses propios realidades muy inconvenientes.

La libertad de prensa se amenaza de muy diversas formas. En muchos países como México o Venezuela, se ha convertido en una profesión de alto riesgo. Los profesionales no se atreven a informar de todo aquellos que puede molestar o ser crítico tanto con el poder legal como el fáctico. La extorsión y el asesinato de periodistas tiene el claro objetivo de perpetuar el crimen en la mayor de las inmunidades. El cierre de cadenas o la creación de las propias gubernamentales como simples voceros de las tropelías de los gobiernos, son asimismo actitudes totalitarias que los periodistas del mundo deben denunciar; pero ¿Por qué será que esta defensa corporativa no es tan rigurosa cuando se mezclan los intereses políticos?

Pero hoy en día las mayores amenazas a la libertad que son a su vez las que más me preocupan, no proceden del crimen organizado ni tienen como fin preservar la actividad de la delincuencia común. En los países tildados de democráticos, las amenazas proceden de los gobiernos y de determinados intereses económicos que poco o nada tienen que ver  con el interés general o la búsqueda de la verdad.

Todos conocemos la historia de Hearst para incendiar a los Estados Unidos contra España en Cuba, pero era el siglo XIX, y todo hemos creído durante mucho tiempo que estos hechos formaban parte del pasado. Pero no es así. 

Entre las redes y las cadenas de televisión y radio, se ha creado una superestructura de poder desinformador sin precedentes. Tanta capacidad de influencia de manera tan inmediata no podía pasar desapercibida a todos aquéllos que viven de la opinion publicada.

Si analizamos muchos de los grandes fenómenos recientes como el Brexit o la elección de Trump comprendemos que el poder de intimidación y de generación de verdades publicadas de los grandes medios se ha multiplicado exponencialmente. La desaparición paulatina de esa prensa local barata que alcanzaba a los intereses reales de los ciudadanos en su perímetro mas inmediato, ha generado, un nuevo poder que está por encima de los gobiernos y sobre todo junto a ellos.

Porque la gran amenaza a la libertad de prensa es que los medios necesitan para sobrevivir del favor político. Son los gobiernos lo que determinan quienes puede emitir noticias o no a través de las concesiones de licencias. Como ir a pedir una licencia a un funcionario cuando se lleva en el ADN la crítica al gobierno frente al cual se solicita el permiso. 

Si tienes la suerte que te dan la licencia, a continuación vienen las maniobras para incluirte en un grupo empresarial que pueda ser más controlable o ser más afín. La consolidación del sector, en particular de las televisiones constituye otra grave amenaza a la libertad de información. Que dos televisiones sean del mismo dueño es como que el Madrid y el Barcelona tuvieran al mismo presidente. ¿Qué confianza podríamos tener en el fair play si concurriera una circunstancia de esta naturaleza?

A continuación viene otra poderosa herramienta, la publicidad institucional. ¿Con qué ánimos va un gobierno a publicar la publicidad que pagamos todos los españoles en medios que no le sean afines.?¿Hasta qué punto es admisible que la publicidad oficial se pague tan generosamente a unos cuando se le niega a otros, con independencia de la audiencia que tengan? No tienen más que investigar hacia qué medios se destinan estas cantidades ingentes de recursos para percatarse que la arbitrariedad predomina sobre la racionalidad.


A pesar de ello, y porque existe gente honesta, muchos todavía se atreven a salir a las ondas o las redes para defender esta libertad de información. Si esto ocurre a continuación tenemos el descrédito, ya sea de forma directa o utilizando a unos medios contra otros, como si pareciera que se trata de una guerra comercial cuando en el fondo lo que late es un interés politico por acallar la crítica.

Durante los primeros años de la democracia, el debate y la critica inteligente predominaba en la esfera de la información, pero cuando se produjo la comunión entre los intereses económicos y los politicos de determinados medios y de determinada clase gobernante, comenzaron a diluirse estos elementos enriquecedores de la opinion pública para ser reemplazados por el infundio y la selección de lo que son noticas o no, para conformar la opinion pública.

Hoy en día resulta imposible dar un salto a la política sin la complicidad y el apoyo de los medios; y cuando algunos propietarios de medios se percataron de que las circunstancias permitían cambiar el panorama político lo han hecho a su antojo si el mayor sonrojo. ¿Cuantos años le costó a Ciudadanos llegar a donde está hoy?; muchos de incomprensión luchando por los derechos de los españoles en la tierra hostil en que para muchos se ha convertido Cataluña sin reconocimiento alguno, como si no existieran. Solo el descalabro moral y politico del PP le ha abierto una puerta, que muchos están viendo como van a cerrar a las primeras de cambio, y este contubernio politico periodístico estará ya evaluando la estrategia para devolvernos a un estado previo a las elecciones de 2015.

Sin la decisión de este contubernio de crear un nuevo partido politico, hoy Podemos no habría dejado de ser un movimiento testimonial. Lo que era una radicalidad marginal pensada en su propia autocomplacencia se ha convertido en una poderosa máquina capaz de arruinar a la izquierda de este país para la defensa de unos intereses muy extraños. Por una parte para llevar al país a una situación de naturaleza totalitaria. Lo que no se dan cuenta, y mira que la historia es tozuda, los dueños de estos medios fundadores de la realidad podemita que han elaborado esta estrategia, es que serán devorados  por este nuevo e indómito Saturno en cuanto alcancen el poder. Y por otra, para salvar al Partido Popular en sus peores momentos. Sin podemos es muy posible que Rajoy no fuera hoy el inquilino de la Moncloa y habría que peguntarse bajo qué defensa de la libertad de información de todos se han cometido estas tropelías.

Hemos de decir que no todos los medios son iguales, y que muchos no tienen problema es mostrarse con su propio ADN, pero también son otros muchos los que evidencian que no están al servicio de sus lectores u oyentes sino de otros intereses.

lunes, 15 de mayo de 2017

PEDRO SANCHEZ ABOGA POR LA MUERTE DIGNA… DEL PSOE



Cuando Pedro Sánchez anunció que entre sus principales preocupaciones estaba aprobar una ley de muerte digna y de suicidio asistido, nadie se percató que lo que realmente estaba preparando era el suicidio asistido del Partido Socialista Obrero Español. Lanzarse a una vendetta contra, los que de acuerdo a los estatutos, le echaron del cargo sólo podía tener una finalidad, terminar con la historia del partido político más antiguo de España para reivindicar su figura, como El Cid el Valencia, con la diferencia que este muerto está muy vivo. Soliviantar a una parte de la militancia contra otra para alcanzar unos objetivos políticos que en el caso de Pedro Sánchez son absolutamente contradictorios, y ahí están las hemerotecas, sólo puede perseguir la defunción de partido que fuera fundado por Pablo Iglesias, de otra manera no se entiende semejante obcecación.

No se trata de definir quién es mejor o peor de entre los tres llamados a la Secretaría General que hoy concurrieron a un debate que pasará a la historia por una rigidez que impidió que satisfaciera los intereses de los militantes y sobre todo de los potenciales votantes. Cualquiera de los tres candidatos en estos momentos sólo puede llevar al partido a un callejón sin salida porque de un proceso de ruptura al que se encaminan las primarias no puede salir nada constructivo, por muy buenas intenciones que declaren. La decisión de los partidarios con mando en plazas por un candidato u otro, se basa en la lógica del que resultó ganador o defenestrado en los procesos electorales internos y externos celebrados en los últimos años. Los que creen que pueden aspirar al poder que merecen y no ostentan en la actualidad están con Pedro, mientras que los que quieren conservar su actual cuota de poder votan por Susana, así de simple es esta confrontación. En definitiva, un partido en el más estricto sentido de la palabra.

Toda la estrategia de los aliados de Pedro es alcanzar el poder que le negaron los congresos autonómicos, provinciales o locales; es la rebelión de los perdedores y de los arribistas que, sin afiliarse al partido, pretenden arrogase un protagonismo y representación que no les corresponde. Un partido puede ser abierto, pero no anteponer a los de fuera frente a los que llevan toda su vida trabajando al interior de la formación política, porque ese es el final del partido como organización.

lunes, 8 de mayo de 2017

LA V REPÚBLICA HA MUERTO, BIENVENIDOS A LA IV REPÚBLICA


Esta semana en Asuntos Exteriores analizaremos los resultados de las elecciones francesas y sus posibles efectos sobre el resto del continente que sin duda van a determinar el futuro de la Unión Europea y en consecuencia de todos nosotros.

El régimen republicano nacido del autogolpe del general de Gaulle en 1958,  se ha caracterizado por tres elementos básicos que se han mantenido sólidos hasta estas últimas elecciones. Una presidencia ejecutiva con más poderes que el presidente de los Estados Unidos, capaz de cohabitar en el gobierno con partidos de signo contrario cuando ha sido necesario. El segundo elemento, una estructura de partidos basada en el partido Gaullista del propio fundador de la República, de tradición conservadora que ha sido la piedra angular de la política francesa de los últimos sesenta años en combinación con una izquierda conformada por el Partido Comunista y el Socialista, con apenas dos presidencias en todo este periodo: Mitterrand y Hollande. El tercer elemento, un modelo económico un tanto peculiar, socialista-conservador. En la más pura tradición conservadora y antiliberal, Francia mantiene un sector empresarial público gigantesco, una política fiscal casi confiscatoria y un nacionalismo agresivo que la ha mantenido fuera de las estructuras militares occidentales durante décadas y con su propio modelo de disuasión nuclear.

Pero en política cada batalla es importante y ésta sin duda era trascendental en un país en estado de emergencia, que ha sufrido en los últimos años los ataques terroristas más sangrientos de su historia reciente y con el auge de la extrema derecha, muy crítica con la política migratoria y con el europeísmo que coarta, según sus tesis, los poderes nacionales. También confluía una crisis en los partidos tradicionales y en especial en el Gaullista con un gran candidato que no ha podido sacudirse el fantasma de la corrupción. Ante este panorama, la victoria de un centrista con experiencia de gobierno frente a Le Pen por más de treinta puntos, la mayor diferencia de entre todos los actuales presidentes y primeros ministros europeos, no admite matiz; ha sido una gran victoria de la moderación y del europeísmo, tan necesarios para afrontar los retos del futuro inmediato de Francia y de la Unión Europea.

Pero con la victoria de Macron y su movimiento “En Marcha” nos encontramos ante un paisaje que nos puede retrotraer al modelo de la IV República, con una presidencia más débil y un mayor protagonismo de la Asamblea Nacional que será elegida el próximo mes de junio.

Por una parte, los partidos tradicionales pueden desaparecer de la escena parlamentaria basado en el régimen mayoritario de elección a la vista de los pobres resultados de sus candidatos. Si Macron consigue una victoria, que está por ver, pero que se anuncia como posible, lo será a costa del partido Gaullista y del Socialista. La estabilidad de Francia a medio y largo plazo dependerá de la habilidad de Macron de crear una estructura de partido que se iguale en capacidad y medios a los tradicionales y debe hacerlo a corto plazo. Si los partidos tradicionales no reaccionan, en pocas semanas veremos una larga peregrinación de conocidos lideres gaullistas y socialistas al nuevo movimiento, una tradición que se remonta a los Estados Generales.

La izquierda radical tendrá sin duda unos resultados muy importantes, pero se verá muy penalizada por el sistema electoral. De esta manera, la nueva Francia, siguiendo un modelo que parece imponerse en esta nueva Europa, estará basada desde el punto de vista político, en un partido de izquierda radical primo hermano de Podemos, un partido de centro con tintes liberales, y el Frente Nacional, que en las presidenciales ha recibido un importante caudal de votos procedentes del conservador Fillon, un fenómeno que debemos analizar con sumo interés. De esta manera, Macron deberá gobernar con una Asamblea en la que tendrá en frente a la extrema derecha y a la extrema izquierda, lo que imposibilitará la política de reformas que Macron pretende realizar en su presidencia y llevará a la Asamblea a las algaradas de las anteriores repúblicas. En definitiva, un centrista sin partido deberá gobernar los próximos cinco años teniendo como principales contrincantes a Le Pen y a Melenchon con unas estructuras de poder mucho mejor organizadas, un escenario poco recomendable.

También es cierto que muchos han respirado aliviados por la victoria de Macron ante las amenazas que para Europa suponía una posible victoria de Le Pen, pero alcanzar un porcentaje en torno al 35% de los votos, supone que 2 de cada tres votos de Fillon han ido al bolsillo del Frente Nacional, ahondando en el radicalismo de la política francesa que se acentuará en los próximos años.

El anquilosamiento en las reformas continúa siendo un gran lastre para Francia, que junto a Alemania constituye la columna vertebral de la nueva Europa post Brexit; pero tantas debilidades y, sobre todo, las profundas divisiones que se van a producir en la sociedad francesa, amenazan sin duda a la estabilidad de la nueva Europa. Un continente que quedará a merced de Alemania, ante las debilidades económicas de los otros dos gigantes europeos, Italia y España. La única garantía de continuidad es que cualquiera de los dos candidatos a la cancillería alemana, son profundamente europeístas y están comprometidos con la estabilidad económica, pero si Francia no resuelve sus graves problemas estructurales puede convertirse en un hándicap demasiado pesado para Europa, hasta hacerla inviable.

El gran reto de Macron será o bien crear un partido fuerte que supere a los tradicionales o bien construir una gran coalición, y ambos retos parecen obra de titanes para una sociedad tan golpeada como la francesa y con apenas dos semanas para lanzar sus candidatos a las legislativas.

Pero también hay lecciones importantes de lo acontecido en Francia que debemos extraer para el caso español.

Los partidos tradicionales pueden desaparecer en un solo año a pesar de una larga historia si cometen errores de bulto. Las primarias del partido Gaullista y del partido Socialista han sido grandes equivocaciones. Preguntar a los afiliados de un partido quién debe ser el jefe del gobierno de todos, sólo conduce a tener candidatos que satisfacen los intereses de los afiliados que normalmente están muy alejados de los intereses generales de las naciones, y posibilitan la aparición de outsiders capaces de englobar en apenas unos meses a una cuarta parte del electorado, como ha ocurrido en Francia.

También el crecimiento de la extrema izquierda es consecuencia de un socialismo europeo que ha perdido las señas de identidad. En lo económico apenas existen más que matices entre las políticas conservadoras y socialistas que coinciden en subidas de impuestos, más estado y mas gasto social; de manera que la socialdemocracia para buscar nuevas señas de identidad, ha optado por diferenciarse en la política migratoria y en la reivindicación de derechos individuales, que no tienen una amplia base social, especialmente en Francia. El drama del socialismo es que la derecha le ha usurpado sus políticas y sólo le queda la alternativa de la algarada callejera o la salida de la política por el callejón si no se adoptan decisiones de calado.

Si Marine Le Pen se alza con la voz de la fuerte derecha francesa, otros países europeos podrían seguir esta radicalización conservadora tremendamente peligrosa para la estabilidad europea que cuenta con el apoyo de los dos grandes enemigos de la Unión Europea, Trump y Putin. De momento Le Pen ha perdido esta importante batalla, aunque sabe que su momento serán las legislativas y de lo que resulte en ellas, dependerá el futuro de la V República o su defunción; también el posicionamiento de Francia en Europa y sobre todo la continuidad del proceso europeísta.



sábado, 29 de abril de 2017

ESPAÑA, DE CORTE A CHECA


Agustín de Foxá describió con su prosa elegante la transformación que sufrío España desde una corte frívola, corroída por la corrupción y las debilidades institucionales que la habían puesto en manos de unos militares más aficionados al Jerez y a las mujeres que a sus deberes de Estado, con la complicidad de unos cuantos pre revolucionarios que pasaron del fascismo al comunismo sin pudor alguno y de los empresarios arruinados que vendieron a precio de oro sus negocios al estado para crear los primeros monopolios industriales del siglo XX; hacia la Segunda República y de ahí al régimen de terror de las checas a partir de la victoria del Frente Popular en 1936 y que también reflejó con maestría Arturo Barea.

Aunque la España de hoy está muy lejos de aquella realidad por su fortalecimiento institucional, el desarrollo económico y el régimen de libertades de nuestra Constitución, hay algunos que se empeñan en devolvernos a lo más siniestro de nuestra historia, y además justificarlo en nuestro propio interés, cuando en el fondo sólo se sirven a si mismos. Cuando alguien justifica su acción en el interés de los demás, salgan corriendo porque lo que quieren decir es que lo van hacer a su costa.

La corte, es decir el poder tradicional, ya sea político, económico o cultural necesita una catarsis sin precedentes en nuestro país. La ciénaga se ha extendido a todos las instituciones en sentido de Douglass North, incluyendo la Constitución, la Ley, la Justicia, los códigos de conducta, las costumbres, y todo este catálogo de elementos que definen nuestro modelo de vida;  y nada de lo que ocurre es ajeno a la desertización a la que están llevando a nuestro país, al que algunos quieren borrar hasta el nombre y la identidad, sólo para su propio beneficio.

En lo político, desde la más alta institución hasta el más pequeño concejo necesitan de una involución para desquitarse de todas las mañas que ya reflejaba nuestra literatura picaresca y que sin solución de continuidad ha llegado a nuestros días. La dignificación de la política, la economía y la cultura requiere de una catarsis que no podrán acometer los que nos llevaron a esta extenuación.

Los casos recientes de corrupción en el Partido Popular muestran que el partido más importante por número y representación de nuestro país, es o era o no sabemos con certidumbre, aprovechado por significados dirigentes a los que ahora se pretende rebajar su importancia como estrategia de defensa, como la plataforma desde la que se robaba, se extorsionaba, se defraudaba. Y todo esta calculada y planificada trama actuaba supuestamente a oídos sordos de todos aquéllos que se beneficiaron políticamente de toda esta camorra, pero que no querían saber ni conocer. Es como la madre del hijo que llega borracho todos los días a casa y lo justifica por una intoxicación alimentaria. España no puede seguir en manos de una red de corrupción, que siendo minoritaria en número no lo era en calidad y relevancia, y por el buen hacer y el respeto que merecen todos los militantes y cargos públicos honrados, el Partido Popular debe refundarse sobre bases y personas nuevas. El paseíllo de la audiencia cada vez se parece más a las fotos de familia de gobiernos y parlamentos y ningún país se merece ser maltratado de semejante manera por los usurpadores de los sueños de los ciudadanos para esquilmar los bolsillos de los trabajadores y empresarios y crear una política paralela de despachos e intereses al margen de las instituciones democráticas. Ignacio González presuntamente representa esta forma política que todos los gobiernos sucesivos han ido alimentando y de la que se han beneficiado muchos de los políticos que ahora vemos romper a pucheros cuando se dan cuenta que su Barbie mundo se está destruyendo, mientras que por la trágica realidad de los ciudadanos con desigualdades, desempleo y desesperanza, nadie con responsabilidad ha llorado.

Madrid no esta tan lejos de Génova como para alegar ignorancia, ¡tanto le querían a Ignacio González que le firmaban todo sin mirar qué había detrás, por amor de esposa fiel¡. Y todavía dicen que puede haber más y nos alertan sobre otras posibles vinculaciones con actos ya casi olvidados como el golpe de estado que supuso el Tamayazo de los que esta trama no debía ser tan ajena.

Pero la economía también necesita de una refundación. El empresario pesebre que vive de la subvención y de los contratos públicos es un mero conseguidor que no necesita organizar sus medios de producción de una forma eficiente sino sólo tener un amigo sobornable con poder, y la palabra empresa le viene muy grande, por muchos empleados que tengan, a lo que parece más bien un casino o un chiringuito. A una parte de la clase empresarial le falta un poco de ese liberalismo que dicen ambicionar pero que en el fondo detesta frente a la comodidad del oligopolio o la concesión, mientras que decenas de miles de autónomos y pequeños empresarios deben sufrir a Hacienda, a la políticas lingüísticas y a los acuerdos entre suministradores para encarecer los productos, que constituyen precisamente las fortalezas de esta clase empresarial podrida que debe ser expulsada de nuestro sistema por mucho glamour que aporten.

Y también podríamos hablar de la cultura de la subvención frente a la libertad de creación individual; de la educación manipulada por intereses políticos, de los sindicatos esquilmando a los trabajadores y la seguridad social mientras privilegian a sus cuadros.

Y hoy como entonces, la alternativa a esta corte podrida no la asunción de responsabilidades y la reconstrucción del sistema, sino su destrucción a través del régimen de las checas que pretenden imponer Pablo Iglesias y sus brigadas antidemocráticas que sinceramente no creo que sea compartido por una gran mayoría de sus votantes que han caído en sus redes empujadas desde un sistema que no ha sabido responder a sus necesidades, pero que están muy lejos del marxismo leninismo.

Podemos no respeta las instituciones y en consecuencia no nos respeta a los españoles; somos meros instrumentos de su ambición de poder para gobernar España bajo el modelo de ese adalid de la democracia y la prudencia que es Nicolás Maduro, el que se vanagloria de los asesinatos políticos que su régimen corrupto produce a diario para que puedan seguir manteniendo los dirigentes, supuestos libertadores, sus millonarias cuentas en los paraísos fiscales. Tras cualquier operación populista de izquierda se esconde la ambición irrefrenable por la acumulación de capital marxista necesaria para la revolución comunista, con la salvedad que ya no es el empresario el que acumula sino el propio gobierno corrompido.

El máximo exponente de su falta de respeto por las Instituciones con mayúsculas, aquéllas que aunque débilmente, nos separan del caos y por eso constituyen su blanco de ataque, es la moción de censura que anuncia y que no presentará o que transformará, al estilo separatista, por un referéndum de caja de cartón en la calle tan manipulado como sea posible para justificar su ataque a unas instituciones que son el enemigo del pueblo, la misma estrategia de todos los revolucionarios. Pero esta anunciada moción no lo es contra el gobierno, elemento harto curioso, sino contra otro partido político.  El mismo que en 2004 se lanzó a las calles para violentar la voluntad popular en la jornada de reflexión, pretende una vez más con ese estilo mezcla de chavismo y matonismo, alterar la voluntad democrática del PSOE, seguramente en connivencia con su colega de marcha, Pedro Sánchez, que espera beneficiarse de esta acometida y en caso contrario tener suficientes elementos para alegar, en su eterna condición de víctima, que el aparato le ha usurpado su legítimo y casi divino destino a ser secretario general del PSOE, y unirse al espolón que pretende desmontar el Partido Socialista, la única barrera que separa a Podemos de alcanzar el poder. Esta y no otra es la maniobra de Pedro y Pablo, unos trogloditas Picapiedras que sólo saben usar el menhir como arma de futuro.  Eso sí la moción de censura contra el PSOE es como marca la Constitución de índole constructiva con un candidato alternativo que no es otro que Pedro Sánchez.

Si el sentido común impera y toda esta maniobra fracasa, no debe haber piedad con los que un día formaron parte dentro del PSOE de esta operación que concluyó en 1936 con la implosión del PSOE maniatado por comunistas y anarquistas, en un régimen de checas. El PSOE de hoy no puede aspirar a formar parte de unas confabulaciones que sólo tienen una víctima del tamaño del territorio nacional. Pero el PSOE tiene una inmensa tarea para superar sus propias debilidades que no han sido tan diferentes de las que ahora nos entretienen con el Partido Popular.

Cualquier connivencia, colaboración o comprensión con este movimiento revolucionario debe ser cortada de raíz, y si algún día alguien en el Partido Popular pensó que esta maniobra de diversión de la izquierda le podría reportar algún fruto, que piensen hoy cuál es el camino al que ellos mismos se dirigen, al desfiladero, del que sólo podrán salir con menos equipaje y más honestidad.

El tiempo corre para Pablo Iglesias a medida que ve como el Partido Popular no levanta cabeza y su gran enemigo en la izquierda puede resurgir de sus cenizas para poner al comunismo de checas en el lugar del que nunca debió salir, del zulo de sus colegas que arruinaron durante años la vida de tantos españoles.

No puede haber compasión con quien tantos males promulga, y más vale a los constitucionalistas que son la gran mayoría, con todas sus diferencias, ponerse de acuerdo para identificar y eliminar al enemigo común que es el autoritarismo y el despotismo de esta izquierda radical que sólo pretende la subversión del país para ponerlo a sus pies.

Pero no será este Partido Popular de corte frívola y con más millas acumuladas viajando a Suiza y visitando concejales de urbanismo y constructores que en visitar sus sedes locales y provinciales, quien sea el que pueda detener esta amenaza, ni quien pueda representar al centro derecha español, imprescindible para mantener el impulso económico, social y político de España. Este partido no está habilitado para detener el secesionismo con el que parece que comparte hasta porcentajes. Sólo una profunda refundación acompañada de la escoba de Los Sirex que barra todo cuanto de podrido tiene el partido y elimine las mañas que no son nuevas en la política pero que en la sociedad de hoy son inaceptables, permitirán devolver la credibilidad y la confianza a un electorado cada vez más desconectado de las instituciones a las que acaba culpando de todos sus males, cuando son precisamente las únicas que pueden salvarnos de estos desalmados.


Si no lo hace, el Partido Naranja se acabará llevando el gato al agua como ha ocurrido en Francia donde los partidos tradicionales que han gobernado durante décadas han sido barridos de las urnas por su propia corrupción e ineficacia. Si el Psoe se equivoca y opta por su auto destrucción y el PP se empeña en negar la evidencia y opta por aguantar sin agenda política con la única esperanza de sobrevivir un día más en el poder para no hacer nada o para controlar los daños de sus propias tropelías, corremos el riesgo de acabar en manos de los que ambicionan destruir nuestro modelo de convivencia. A Albert Rivera le falta mucha mala leche y un partido real detrás para poder competir contra Podemos en un mano a mano, por lo que un nuevo Partido Popular y un Partido Socialista renovado y anclado en los principios fundacionales que le llevaron al poder en 1982, son la única línea de defensa que tenemos contra la Checa. Esperemos que una vez más, como en los escasos pero necesarios momentos de lucidez que ha tenido este gran país, no se dejen llevar por el verbo fácil, el maquillaje y el egoísmo y tengan el sentido de estado que nunca debieron abandonar para mantenernos en la senda de estabilidad y democracia que hoy está amenaza como en muchas décadas por el bolchevismo y la corrupción.

viernes, 14 de abril de 2017

TRUMP Y EL NUEVO DESORDEN MUNDIAL



Hace apenas ochenta días, el recién elegido presidente anunciaba desde el Capitolio que los Estados Unidos no volverían a las andadas en la política exterior y que América sería lo primero, renegando de la política exterior de sus antecesores. Pero con este presidente ochenta días es una eternidad y ahora tenemos algo tan novedoso e imprevisible que todas las cancillerías no salen de su asombro intentando escudriñar cuál es al auténtico Donald Trump.

En 2013, cuando el nuevo presidente no tenía agenda política, se manifestó activamente contra cualquier intervención en Siria y criticó la atención que Obama había puesto en resolver los problemas del mundo en lugar de solucionar los de los propios norteamericanos. Este y sólo este simple mensaje fue el eje de su campaña que se alargó hasta su discurso inaugural, un discurso aislacionista y proteccionista. Todo eso es hoy papel mojado. Ahora son muchos los que ya ven los aciertos de Trump con este cambio, pero nadie tiene la seguridad que hay por detrás y por delante de esta transformación y sobre todo hacia dónde nos llevará.

La campaña que hizo a Trump presidente, tal como anunció en varias intervenciones, con respecto al mundo se basó en cinco ejes anclados en el siguiente axioma:

“Me gustaría hablar sobre cómo desarrollar una nueva dirección en política exterior que sustituya la aleatoriedad por el propósito, la ideología por la estrategia, y el caos por la paz”. “Es hora de sacudir el óxido de la política exterior estadounidense”; más que una declaración parece un jeroglífico egipcio que ni Enigma sería capaz de descifrar.