martes, 22 de septiembre de 2015

NO SE PUEDE GOBERNAR CONTRA MEDIO PUEBLO

Las elecciones del próximo domingo ya tienen un evidente perdedor, el secesionismo; y no porque quizás los partidos que promueven la independencia no vayan a obtener una mayoría de escaños o de votos; tampoco porque Rajoy mande a la Guardia Civil a detener a cuanto nacionalista utilice el poder del gobierno catalán o local para hacer declaraciones independentistas; tampoco porque el gobierno aplique el 155 de la Constitución y disuelva el parlamento catalán y nombre a la delegada del gobierno como máxima autoridad regional.

Si no porque no existe una voluntad masiva y mayoritaria en Cataluña por la independencia a diferencia de TODOS los procesos independentistas producidos en Europa en los últimos cuarenta años. Basta ver los votos producidos en Chequia, Bosnia, Croacia en favor de la separación de sus estados matrices, para darse cuenta que contra un cincuenta por ciento de la población no se puede saltar la legalidad; atropellar derechos y pretender imponer por la fuerza de una mayoría escasa un proyecto independentista.

Cuantos votaron por la independencia de Estados Unidos, el 90%, o por la de India; o la de Canadá y así todos los procesos de independencia democráticos que se han producido en la historia reciente de la descolonización del siglo XX. España existe porque existe una amplia voluntad democrática de querer ser españoles; superior al 80% por mucho que en un territorio sea de un cincuenta. NUNCA en la historia se proclamó independencia agua con el voto de un 30% o un 40%. Eso se llama totalitarismo

Pretender imponer un pasaporte, una lengua, una nacionalidad por la fuerza a un conjunto tan amplio de población solo tiene como antecedente las purgas de Stalin en los años treinta, donde poco importaba hacer emigrar de forma forzosa a la mitad de un pueblo para satisfacer sus intereses dictatoriales.

La plataforma de Juntos por el Sí, así como los anarquistas y comunistas catalana, a lo que aspiran es a lo que mejor saben hacer, a presionar, a obtener mas beneficios. Aspiran a su concierto, a controlar la lengua, la cultura, su hacienda porque no quieren ser solidarios con el resto de España. No se equivoquen aunque lo quieren vestir de nacionalismo es puro capitalismo. Lo que quieren es no compartir su riqueza con los que llaman españoles, pero no porque los sientan diferentes, vagos o ajenos a ellos, sino porque quieren quedarse con sus euros, como si fueran generados y gastados en Cataluña. Luego se los negarán a los del cinturón metropolitano; porque tampoco querrán compartir con ellos sus riquezas.

El gobierno español no puede caer en esta trampa que le plantearán los nacionalistas como una alternativa a una declaración unilateral de independencia. Esto es un puro chantaje. Artur Mas y Oriol Junqueras saben perfectamente que el 28-S solo tendrán una obligación, gestionar la frustración, y para ello deben sacar algo que compense a los que se hicieron una ilusiones vacías. Rajoy no puede caer en el victimismo de Margatinos de pensar que quizás seamos culpables el resto de españoles de haber hecho algo mal con los catalanes. Ese rotundamente falso; si de algo ha pecado el resto ha sido de condescendencia con el fin de mantener una gobernabilidad que nos ha ayudado a todos, incluidos los catalanes.

Mas no quiere la independencia, es un secesionista a la carta, y lamentablemente en esto de la soberanía el plato es de menú, o lo tomas completo o no comes. Media Cataluña son muchas gentes como para ir contra sus intereses, y aunque muchos no vayan a votar porque todo esto les parece ajeno; es increíble que se hable de una voluntad secesionista cuando la participación en las elecciones catalanas apenas ronda el 60%; se pretende declarar la independencia con el 30% de la población mayor de dieciocho años de Cataluña. Esto parece más un chiste de Eugenio.

El gobierno de España debe estar en su sitio; el que salga de las urnas si es pro independentista organizará algunas manifestaciones multitudinarias para reclamar en la calle lo que las urnas no les dan; incluso algunos radicales ocuparán algunos edificios. Algaradas callejeras, ya las aguantamos de los profesionales en el Pais Vasco y aquí estamos. Lo bueno del 27-S es que dejará muchos cadáveres políticos, porque los cientos de miles que votarán el domingo por la independencia, no van a perdonar a los nacionalistas la mayor traición realizada a la voluntad popular catalana. Hay muchos catalanes que se sienten solo catalanes y que desean la independencia y se han creído que lo serán, veremos qué explicaciones les darán sus adalides. 

Solo hay un peligro real, que Mas y sus acólitos acusen al gobierno español de impedir su independencia; de haber envenenado a la banca, a los empresarios a los lideres mundiales para conjurarlos contra el secesionismo. Dirán que Rajoy amenazó a Mas con enviar la aviación o los carros; que Rajoy y los andaluces estaban montando una quinta columna para perseguir nacionalistas, y todo esto puede hacer crecer en ciertas minorías muy cualificadas una sensación de odio y violencia contra todo lo que signifique España; iniciarán una campaña para que los no catalanes se vayan de su tierra de adopción o de nacimiento si es que también se sienten españoles. La responsabilidad de los líderes españoles y catalanes es impedir que esto ocurra; que se pretenda agitar la llama de la violencia o el odio, porque ni así conseguirán la independencia ni vivir mejor, sino todo lo contrario. Deben pensar en construir en común en la diferencia, y el que no esté por la labor deberá dar cuenta ante la justicia y la historia.

A la plataforma de Juntos por el sí deberían quitarle el acento y llamarse Juntos por si... perdemos, porque los catalanes puedan estar seguros que cuando no haya independencia ni nada parecido, Mas no va a convocar elecciones; sus socios de Esquerra y de la izquierda y la CUP no le van a dejar, porque si las encuestas se cumplen el que no va a gobernar Cataluña es CDC y sí la misma mayoría que hoy gobierna en Barcelona. Eso es lo que van a conseguir muchos de los que se creen que votan por un partido moderado de centro como siempre ha sido Convergencia. La primera patada no se la darán a la Constitución sino a Artur Más.


domingo, 20 de septiembre de 2015

TSIPRAS. VICTORY FOR EUROPE

The victory of Tsipras in Greek elections getting more votes than expected by the polls shows clear evidences that things are changing in Europe with the popular movements that were born due to the economic crisis, particularly in Greece and Spain.

The Greek have made a clear mandate to Tsipras; you will be the one to apply the reforms you have negotiated with European Union. Nobody else wanted to get this mandate. New democracy from a very comfortable seat will see how Tsipras approves all austerity measures that the conservative party never could do it. Because in this new Europe, just the leftist parties have the power to apply conservative and austerity actions.

Europe has in Tsipras his best ally. After long meetings, they convinced to Tsipras to do exactly the opposite he told to the Greek to win the elections. He said Greece will not accept more austerity; and if you compare the reforms approved by New Democracy last year and those ones agreed with European Union in this third package, the conclusion is clear. Trips has been an incredible high cost for the greek society. 

The situation is much more clear for the EU, because the main opposition is the conservative party, that will allow, like in the past approving all those actions that Siryza could not do alone to Tsipras to impose actions with a clear electoral damage. Tsipras will not survive to Tsipras.

Now Europe could sleep quiet because just a few small parties are in the opposition to the agreement and more than 80% of the Greek Parlament is supporting the new agreement and the reforms.

What lessons could be learned for Spain? First, Tsipras is not the revolutionary guy supported actively by Pablo Iglesias. Today he is a social democrat, part of the greek establishment. If he talked in the past about nationalizations, today he speaks about privatization; if he talked about minimum wage for everyone, today about competitiveness. When he mentioned to increase the budget to take care of those with more needs, today he is applying severe cuts in the budget. If you remember, he was going to reduce the tax evasion; Tsipras would get what nobody got in the past, Greek follow strictly the law, but today there were elections with mandatory vote. All greeks must vote according to the law, and just the 60% voted.

If podemos does not want to continue going down in the polls must change its policy towards to a more realistic one in the framework of the European Union. Revolutions are just possible when you are free of debts and charges; and today this is not the case for any country. We will see in the coming weeks how everyone in Spain assumed the victory of Tsipras as the triumph of the lefties movements, socialist party, communists, Ciudadanos and Popular party. But it is clear to me that the victory has been for the realism and pragmatism. Tsipras is the great master of the self revolution. It makes a referendum, asking for No, and the following day approved exactly the opposite he said. Then we can be confident he is not do anything contrary of the agreement and to the European Union, Now everyone looks Spain. Will we be the following headache for Europe? 

sábado, 19 de septiembre de 2015

CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD: LA PRIVACIÓN FORZOSA DE LA NACIONALIDAD.


 Lo que diferencia en términos de derechos sociales y políticos a un ciudadano español de uno de Nigeria es la nacionalidad. Ésta nos proporciona el marco de protección jurídica que requerimos los ciudadanos para evitar las ofensas, los abusos y los crímenes de terceros. Gracias a ser ciudadanos españoles podemos trabajar, ir al colegio, recibir la sanidad, disponer del derecho a la libre elección de sexo, a votar a nuestros representantes, la libre expresión. Hasta tal punto es referente la nacionalidad que durante siglos todo el mundo ambicionaba ser ciudadano romano, sujeto de derecho y también de obligaciones como su culminación como persona.

Existen numerosas razones por las que una persona puede ser privada de su nacionalidad con dos excepciones; nadie puede privarnos de nuestra nacionalidad originaria y mucho menos obligarnos para mantener los mismos derechos y deberes, a adoptar una diferente. Una acción así discriminada contra un colectivo reúne todas las condiciones para ser calificada como un crimen contra la humanidad. Simplemente perseguir este objetivo, constituye uno de los delitos más abominables que una sociedad puede sufrir, como bien saben los millones de ciudadanos del imperio ruso que fueron privados de su nacionalidad y derechos constituyendo el mayor genocidio de la historia reciente.

El nacionalismo catalán pretende cometer un delito de bárbaras consecuencias. Obligar a una parte de su población a perder forzosamente su nacionalidad de origen, la española para adoptar la catalana por decreto. No les van a dejar opinar, simplemente una mañana se levantarían sin ser españoles. Despojados de su nacionalidad por un gobierno que no duda en saltarse la constitución y las leyes para obtener sus fines. ¿Qué confianza o seguridad puede proporcionarnos un gobierno que no duda en cometer delitos y saltarse la legalidad para cumplir sus fines?

Si deciden mantener la española, si es que pueden, deberán dejar sus puestos de trabajo en la administración pública, dejarán de tener los mismos derechos que los trabajadores catalanes, los pensionistas perderán sus pensiones y los desempleados sus prestaciones.

En definitiva lo que se pretende es cometer un delito mayúsculo en Cataluña, privando forzosamente de su nacionalidad a una gran parte de la población, creando ciudadanos de primera y segunda clase con distintos derechos, violando derechos básicos que la Constitución garantiza a todos los españoles. Quien puede creer que España va a ser el aliado natural y el socio que una Cataluña independiente tendría en Europa, cuando comete contra sus ciudadanos un delito de semejante magnitud. Pensar que esto es posible es una quimera del nacionalismo catalán. Harán falta generaciones para olvidar semejante barbarie.

 ¿Como reaccionarán aquellos que van a sufrir semejante atentado?. ¿Permanecerán impasibles? Acudirán en masa a los programas de catalán forzoso para tener derecho a un empleo o un trabajo digno? ¿Deberán acudir los jóvenes a servir de forma forzosa en las fuerzas armadas catalanas jurando fidelidad a una bandera que pudiera terminar enfrentada a aquélla bajo la que nacieron? ¿Por qué tantos documentos y estudios para crear una fuerzas militares catalanas sino es para intimidar a los díscolos del interior y amenazar a sus vecinos y como cualquier movimiento nacionalista iniciar su expansión territorial por el sur y el norte? El nacionalismo catalán pretende crear un estado catalán incluyendo desde el Rosellón hasta las Baleares y ya echa sus redes entre sus partidos títeres en la Comunidad valenciana, como otros movimientos de igual signo hicieron en el pasado en la antigua Yugoslavia o en la Austria y Checoslovaquia de los años treinta.

¿En pleno siglo XXI queremos volver a las guerras del nacionalismo del siglo XIX que tantos millones de muertos sembraron sobre Europa? ¿ Nos hemos olvidado de Monstar o de Sarajevo? ¿No hemos aprendido que en libertad y en convivencia todo hemos ganado y que esto del nacionalismo en la era de la  globalización es una memez que no conduce a ningún sitio?


Esperemos que la sociedad catalana opte por soluciones moderadas e integradoras. Si Artur Mas y sus aliados acuerdan declarar la independencia ilegítima e ilegal, no tardará mucho tiempo en estar sentado no en el Tribunal Supremo de Cataluña, donde parece que ni siquiera le citan a declarar un año después de interponerse una renqueante querella, sino en el de la Haya.