viernes, 30 de octubre de 2015

SI LAIA LEVANTARA LA CABEZA

Han transcurrido once millones de años, más o menos desde que Laia murió, aunque todavía no existía Cataluña, ella seguramente se sentía ya catalana y madre de toda la humanidad, porque ahora resulta que todos somos catalanes y que es el tronco el que se quiere independizar de las ramas, cosas de la naturaleza humana. Pero como decía, Laia, a pesar del tiempo transcurrido, si levantara la cabeza y tuviera tiempo de aprender catalán, se asombraría de la velocidad de la evolución humana catalana precisamente por su lentitud.

Cuando Laia vivía el más fuerte siempre acababa con el más débil, daba igual que fueran muchos los débiles, como siempre estaban amedrentados por los fortachones y bravucones de la tribu, no contaban. Incluso los consideraban como no dignos de ser de una tribu de pilobates catalanes. A Laia, que al parecer era pequeña, este continuo abuso siempre le pareció impropio de una serie de homínidos que parecían ser más inteligentes que el resto de los animales que habitaban en el terciario catalán.

Pero a Laia, como luego a un descendiente suyo, Pablo, algunos millones de años más joven, lo que más le disgustaba era el hecho de que costaba muchísimo llegar a un acuerdo para beber en la charca o para repartirse los frutos y las bayas, porque claro sin lenguaje y a manporrazos era muy complicado asignar los derechos y los deberes de cada uno, pero al final se conseguía y por fin había un poco de armonía en la comunidad autónoma de Pilobates catalanes y con este orden consensuado la tribu avanzó de manera vertiginosa atrayendo a otros homínidos de tribus lejanas. Pero entonces llegaba algún bravucón y decía que esa ley no servía y que no se le podía privar de su derecho a acceder al agua y a las bayas antes que los demás. Laia, siempre les recordaba que buena o mala había una ley que acatar y que si hay alguien no la cumplía pues entonces no sería una ley sería un acto de fuerza injusto, y que para eso no habían dado semejante salto en la evolución de las especies. Ella decía que era la misma manera de relacionarse que  la del tiranosauroio Rex con los pobres diplodocus siempre tan tranquilos comiendo las hojas de los árboles sin molestar a nadie.

Pero a Laia lo que más le erizaba el pelo que todavía ocupaba todo su pequeño cuerpo, era que los que se saltaban la ley siempre encontraban una justificación para hacerlo; pero una vez que ya habían conseguido su objetivo, ¡ay del que no cumpliera su nueva ley¡. No es que fueran salteadores de leyes; lo que querían siempre era simplemente imponer la suya. Pero luego siempre venía otro más bravucón dipuesto a saltarse la ley y con qué legitimidad le decías que eso no se podía hacer. Laia que era una niña muy inteligente ya que su cerebro podía pesar unos cinco gramos, se dio perfecta cuenta que una vez que se salta la ley y se consagra la justificación de la acción transgresora, nada bueno cabe esperar para toda la comunidad pilobate; de hecho muchos se acabaron yendo a otras comunidades pilobates; al principio los fortachones se alegraron mucho, pero cuando se dieron cuenta que sin nadie a quien sojuzgar el poder no sirve para nada, comenzaron a lamentarse, pero ya era muy tarde. Estaban solos, y ya no eran gentes de fiar.

Laia a pesar de todo decidió quedarse en la comunidad; pensaba que las cosas cambiarían y que la vida sería mejor ya que confiaba mucho en las nuevas especies de homínidos más civilizados que habitaban en Kenia, ya en aquella época muchos preferían Atapuerca a los Pilobates porque eran gente más seria y respetuosa con el orden y la Ley y por eso prosperaban. Pero ella nunca pudo conocer otras comunidades, todo su mundo era su trozo de bosque y ya le habían enseñado que fuera del gran río que les separaba de la barbarie solo había peligros; gentes que iban a acabar con su magnífico sistema de vida; no había más que compararse con la vida de las comadrejas o las cabras, para darse cuenta que debían sentirse muy afortunados, podrían estar mucho peor.Al final iba a resultar que iban a tener que dar las gracias.

Esto no era consuelo para Laia, siempre pensó que tanta defensa de lo auténtico de la comunidad pilobate catalana ocultaba un truco, no se fiaba del gordito Pilobate, decía que ese era el peor aunque al final sospechó más del pequeño PilobateMas, que nadie se explicaba porque siendo tan insignificante y débil, como lo fue su antecesor, ejercía tanto poder, seguramente había repartido bayas y castañas entre los más importantes porque si no no se entendí, pero a Laia siempre le pareció un poco fantoche lo que siempre le suponía una bronca de su padre; además no podía ser que los que se saltaban la ley, los que condenaban a los débiles a marchar fuera o a cumplir sus designios, fueran además lo que tenían razón. Siempre pensó que debía haber algo más que buenas intenciones; tenía la intuición de que estaban más empeñados en asegurarse tres de cada cien bayas que se recolectaban que en el bienestar de la colectividad. Alguna vez Laia protestó porque lo cierto es que cada vez quedaban menos bayas para los demás; pero la acusaron de traidora a la comunidad pilobate, no era un bien miembro de la tribu; seguramente decía el gordito que la habían sobornado con unas castañas algunos de los pilobates de otras tribus, los de Atapuerca seguramente, y lo peor es que la mayoría se lo llegó a creer.

Si Laia levantara la cabeza, sólo unos once millones de años después, y viera que el cerebro del pilobate catalán actual pesa treinta veces más que su craneo, pensaría que algo mal ha hecho la naturaleza humana para que semejante cantidad de neuronas no sean capaces de hacer algo mejor de lo que ella conoció. Descansa en paz Laia, quizás te descubrieron demasiado pronto.

domingo, 18 de octubre de 2015

PUTIN 3.0 OCCIDENTE SE ENTREGA AL TOTALITARISMO

La nueva versión de Vladimir Putin 3.0 acaba de salir al mercado. En la primera entrega, Putin demostró cómo Rusia estaba preparada para volver al autoritarismo, controlando los medios de comunicación a la oposición, a los oligarcas y además espoleado por una población que había perdido la dignidad nacional en los gobiernos de Gorbachov y Yeltsin. En la segunda versión, ya con las manos más libres, inició su expansionismo militarista. Triplicó el presupuesto de Defensa, volvió al lenguaje más áspero de la guerra fría y utilizó la violencia y la fuerza ya fuera contra los estados separatistas, apoyando a los estados vasallos e invadiendo con impunidad países como Georgia y Crimea. 

La última versión presenta grandes novedades. Rusia no sólo amenaza a Occidente sino que es capaz de hacer con eficacia el trabajo que los árabes sunitas y los países del Oeste, no han sido capaces de realizar durante años. Los rusos que ya llevaban años flirteando con Irán para golpear en la espinilla a Europa y a Obama, han tejido una alianza que puede resultar devastadora en la región. Pero lo novedoso es que los países occidentales incapaces de resolver la crisis que ya ha costado 250.000 vidas en Siria, maniatados por sus presiones públicas y por la incapacidad de sus líderes para hacer frente a cualquier crisis, ven con buenos ojos como Rusia hace el trabajo sucio.Además Rusia interviene utilizando los mismos argumentos de Occidente, aunque la realidad dista mucho de esta versión de lucha contra el terrorismo internacional.

lunes, 12 de octubre de 2015

LA RECONSTRUCCIÓN DE ESPAÑA

Las tensiones separatistas acentuadas por los partidos tradicionalmente nacionalistas moderados, el auge del chavismo y sus movimientos afines, especialmente anarquistas y estalinistas; la sensación generalizada de que todo es objeto de burla: la Constitución, la monarquía, la Virgen del Pilar, la bandera; todos éstos son síntomas de una enfermedad grave pero que no nos resulta nueva. Corrupción política existe desde que el duque de Lerma se llevó la capital de Madrid a Valladolid en 1601 después de haber comprado todos los edificios y territorios de la ciudad del Pisuerga convirtiéndose en el hombre mas rico de España, y seguramente nunca ha sido tan diminuta como ahora; y no con eso pretendo disculparla. La historia de las naciones están salpicadas de hechos desafortunados o luctuosos que marcan su devenir. Napoleón estuvo a unas pocas horas de ganar Waterloo; Fernando VII podría haber muerto de regreso a España jugando a la pelota como su tatarabuelo el Hermoso; la flota española podría haber salido de Cuba a tiempo. Como nos enseña la física una pequeña fuerza aplicada a un elemento en movimiento puede ocasionar un gran desplazamiento y llevarnos al desastre. 

Para nuestra historia reciente, los atentados del 11 de marzo de 2004, marcaron más allá del dolor producido a las víctimas y sus familiares, un efecto de desplazamiento de la corriente por la que España se venía desarrollando en paz y crecimiento desde 1978. Se generó un ambiente de enfrentamiento entre españoles, aquellos que habían propiciado el atentando como si fuera España culpable más que víctima y los que se habían manifestado contra la guerra; la llegada al poder de un gobierno cuyo liderazgo cuestiona conceptos básicos como la unidad de España y que apenas se había mostrado respetuoso con los símbolos de nuestra nación y de otras amigas, abrió la caja de Pandora. Algunos medios de comunicación descubrieron que resultaba mas productivo y lucrativo dar voz a los exabruptos y se crecieron económicamente a la par que su desapego por los valores nacionales y culturales españoles se acentuaba. Un gobierno que para mantener el poder no duda en pactar con los separatistas catalanes, lo que hace es legitimar el soberanismo, y además desde Madrid. 

La crisis económica a la que nos llevó el partido socialista por el retraso doloso en las medidas de recuperación para afianzarse en las elecciones de 2008, fue manejada de una forma tendenciosa por los partidos y los medios de comunicación, haciendo ver que el culpable de los cinco millones de parados era el gobierno de Rajoy. La crítica desde algunos medios cercanos al Partido Popular por no cumplir su programa fue mucho más acentuada que las de 1996 cuando el PP tuvo que renunciar a casi todo su programa para limpiar lo que había debajo de la alfombra y alcanzar un acuerdo con los nacionalistas, que llevó a Arzalluz a afirmar que había conseguido en catorce días con Aznar más que en trece años con Felipe González. 

El gobierno sensible a esta crítica y con un deficiente liderazgo que ha basado su éxito en el crecimiento económico y en la reducción del paro, sin contar que la sociedad ya no se cree lo que dicen las encuestas y las estadísticas sino lo que oyen de forma reiterada en los medios. Los logros que consiga el gobierno ya no se determinantes, pesan mucho más las faltas, que objetivamente distan mucho de los aciertos, pero cuando se tiene a casi todo el mundo en contra, es más fácil ser criticado que alabado. El goteo de desgracias y casos de corrupción acontecidos con un tempo perfecto han producido un desgaste enorme en el gobierno que no ha sabido como contrarrestar.

Nadie tiene en cuenta la realidad; y valga como ejemplo Artur Mas que convoca unas elecciones como plebiscitarias, las pierde y continua en su deriva, seguro de que las fuerzas no independentistas no se van a movilizar; ni van a salir a la calle, atemorizadas por las hordas radicales. 

Ante estas próximas elecciones, España corre un serio riesgo, como no había acontecido desde las elecciones en la segunda república. España va camino de una deriva peligrosa especialmente si la izquierda con su indefinición ideológica y política, con un ansia de revanchismo y de lucha de clases desconocida desde los años treinta, alcanza el gobierno. El camino más seguro para la desmembración de España y el regreso a la recesión es el regreso del zapaterismo aliado con el extremismo. Nadie que quiera profundizar en la democracia, en la unidad de España y en la libertad económica puede hacer parte de semejante alianza.  Existen grandes líderes en el partido socialista que deseo devuelvan al PSOE a ser el gran partido nacional que ganó las elecciones de 1982; porque si no será Ciudadanos quien ocupe el espacio de donde nunca debió salir.

Mariano Rajoy ha cometido a mi juicio tres grandes errores; y ninguno de ellos tiene que ver con el cumplimiento o no de su programa electoral; esto es algo que se perdona con bastante asiduidad e democracia. El más grave, pensar que podría controlar el impacto mediático de los casos de corrupción que afectan a su partido de manera que no serían necesarias medidas extremas como su propia dimisión para salvar al partido. La gestión de esta cuestión ha sido nefasta teniendo en cuenta que la mayoría de los medios están en la oposición, y los pocos defensores tertulianos y periodistas tienen que batirse el cobre en la Sexta para defender al gobierno en la mejor versión de “En tierra hostil".

El segundo error es no haber impulsado un medio de comunicación líder afín al partido popular; ha dejado en manos extranjeras de dudoso control y con grandes connivencias con la izquierda la creación de la opinión pública mientras que los medios afines pecan de excesivo amarillismo. Las cadenas afines resultan patéticas, con todo el respeto, pero el apoyo al gobierno desde hacerse con inteligencia y menos apología de lo que a veces resulta indefendible.

El tercer gran error es haber nombrado un gobierno de burócratas muy distantes del votante y sin apenas impulso político. Parecen una cohorte de registradores de la propiedad, vestidos de negro y sin apenas ser capaces de transmitir ilusión alguna, dejando ese cometido a un líder sin carisma: a un excelente ministro.

Ahora con las elecciones a dos meses vista, el margen de maniobra es nulo. Ni Rajoy bailando la Macarena con Los del Río podrían cambiar el desastre electoral para el PP que aspira a ser la fuerza más votada para poder mantenerse en el gobierno apoyado por Ciudadanos como mal menor. ¿Pretende Rajoy hacer en minoría lo que no hizo con una holgada mayoría absoluta?. Quizás sea éste  el revulsivo que necesita para hacer las reformas necesarias.

Pero la cuestión más inquietante es si esta España en decadencia tiene remedio, si podemos reconstruir los principios básicos, o mínimos de una convivencia en común, en prosperidad y con unas instituciones democráticas más reforzadas. La respuesta es claramente afirmativa; un gobierno fuerte en Madrid con unas bases sólidas estará en condiciones acometer las reformas necesarias y por otra parte imponer el cumplimiento de la ley. No hacen falta grandes modificaciones legales, ni retocar la Constitución, pero si por cuestión de marketing es recomendable, tampoco pasaría nada. A mi juicio estas líneas básicas serían:

El próximo gobierno debe ser implacable en la imposición y cumplimiento de la ley. Los españoles deben temer no cumplir la ley porque la reacción de las instituciones será rápida y contundente. En este país se ha perdido el miedo a delinquir, especialmente en los políticos, y ésta es la primera medida que el nuevo gobierno debe acometer. El gobierno tiene medios legales e institucionales para que la ley se cumpla; debe usarlos con moderación pero una vez puestos en marcha sin vacilación. Una ley que no puede ser ajena a la realidad y a las distintas sensibilidades que concurren en en el estado español, pero que no puede plegarse ni siquiera a los dictados de una mayoría. No hay peor dictadura que la que se apoya en la mayoria del parlamento o de los votos para incumplir la ley y violar los derechos de las minorías o de la oposición.

El gobierno debe ser tremendamente exigente en la lucha contra la corrupción. Una gran parte de la sociedad española tiene grandes dificultades económicas y son muchos los cargos públicos, algunos con posiciones muy relevantes en el pasado que se han dedicado a saquear las arcas públicas apropiándose del dinero de todos los españoles, especialmente de los que tienen más necesidades. Un politico corrupto roba al pobre para dárselo al rico o sea a si mismo. Esta es la mayor amenaza a la democracia y a la estabilidad política; más que el separatismo y el terrorismo, porque estos al menos nos unen contra el mal. Las complicidades con los corruptos han sido terribles para nuestro sistema democrático, y las ha habido en todos los partidos, aunque todos pretenden olvidarlas cuando acusan al de enfrente.

El tercer elemento clave es acortar el distanciamiento que la población siente respecto de la clase política; se ha perdido la cercanía y la ilusión por la política. Ya nadie quiere ir al ágora a aportar ideas sino a quemarla o ocuparla, y así cayó la democracia clásica. Nadie entiende qué hacen los partidos, cómo eligen a sus candidatos; los representantes apenas se representan a si mismos. Las listas abiertas son tan manipulables como los subastas públicas, quizás sean una alternativa mejor pero insuficiente. Un sistema de elección con representación directa por distritos cambiaría de forma radical nuestra visión de la democracia. Se trata de construir los partidos bottom up; desde la base y no desde la cabeza. Si para algo se quiere modificar la Constitución que sea para establecer un sistema de elección directa. Para los partidos ya les quedaría el Senado que puede tener un carácter territorial, formado por representantes elegidos en las comunidades autónomas.

Un cuarto aspecto debe ser el reforzamiento de las instituciones. La independencia del poder judicial y de la fiscalía; un Tribunal Constitucional profesional e independiente que interprete y no legisle; un Tribunal de Cuentas y un Defensor del Pueblo que renazcan de sus cenizas, ya que parecen haber desaparecido y el fortalecimiento de la corona como institución al servicio del estado y los ciudadanos, elemento básico e indispensable de nuestro futuro político

En la próxima legislatura un gobierno de Ciudadanos y PP debería tener como guía terminar la legislatura con un cambio radical en estos cuatro vértices. Lo demás es gestión y para esto si tenemos personas capacitadas e ideas no faltan. Pero es el momento de los grandes políticos y no de los que vociferan o mascullan.






sábado, 10 de octubre de 2015

SIRIA: EL ESCENARIO SE DESPEJA PARA ASSAD


La primera semana de octubre ha marcado un cambio brutal en el conflicto civil que Siria lleva sufriendo hace años. Si bien la coalición internacional había ejecutado cientos de operaciones en los últimos meses, parece que sus consecuencias han sido mínimas comparadas con los avances que las fuerzas combinadas ruso e iraníes que apoyan a Assad han alcanzado en esta semana.

Operaciones de Rusia y sus aliados.

Rusia ha intensificado su presencia tanto de medios como en intensidad. Hace 48 horas cuatro buques rusos lanzaron desde el mar Caspio 26 misiles de crucero que recorrieron 900 millas para alcanzar sus objetivos en las zonas dominadas por la coalición sunita que lucha contra el régimen de Assad desde el comienzo del conflicto, por distinguirla del Estado Islámico. Este lanzamiento de los misiles sin previo aviso con el riesgo que supone para la conducción de las operaciones militares de la coalición internacional, fue anunciado por Putin mientras afirmaba su voluntad de cooperar con las fuerzas occidentales.

jueves, 1 de octubre de 2015

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL COMIENZA EN SIRIA


Desde la caída del muro de Berlín, Rusia ha pasado por una fase de gran depresión económica y social en la que apenas podían poner a navegar más de dos destructores y su aviación militar estaba en tierra. Sus tropas pasaban hambre y se veían incapaces de mantener los frentes de insurgencia en el sur del país y en las antiguas regiones soviéticas. Desde la llegada de Putin al poder, el presupuesto de defensa ruso se ha multiplicado por siete, ha lanzado nuevos programas de armamento incluyendo nuevos misiles nucleares, algunos de ellos desplegados en trenes en movimiento para evitar su destrucción. Desde 2005 Rusia, sin hacer mucho ruido en la esfera internacional, ha sido capaz de generar una capacidad militar que en le era de la distensión y el buenismo occidental, resulta mucho más letal que la de la antigua Unión Soviética sin haber abandonado sus ansias expansionistas.

La tercera fase, comenzó con la intervención en Ucrania y los continuos escarceos de la aviación rusa sobre Europa, incluyendo sobrevuelos de aviones con capacidad nuclear sobre los países de Europa Occidental. La invasión de Crimea constituyó sin duda la primera prueba de fuego. De forma parecida a como hizo Hitler en el territorio de los sudetes, Rusia puso a prueba la capacidad de respuesta política y militar de Occidente, ¿y qué ocurrió?; nada. En un mes después de la invasión se reunía el consejo de ministro de la Federación rusa en Sebastopol. Mientras la intervención rusa en Ucrania es un clamor, y a estas alturas es evidente que Rusia planea un golpe definitivo para anexionarse las republicas prorrusas a final de año cuando convenzan a la opinión pública internacional que el régimen de Kiev ha incumplido los acuerdos de Minsk. Es una historia que se repite en otros modelos de expansionismo de los últimos siglos.