viernes, 17 de marzo de 2017

ICH BIN NICHT EIN BERLINER.


El encuentro entre la canciller alemana y Donald Trump es sin duda el primer gran pulso para el presidente de los Estados Unidos en sus relaciones internacionales, tras las cómodas visitas de Theresa May, Netanyahu y del premier canadiense Trudeau. 

Uno pensaría que siendo dos grandes economías, países democráticos, miembros de la Alianza Atlántica y con intereses comunes en mantener buenas relaciones tanto con Rusia como con China, las coincidencias deberían ser muchas como así ha ocurrido en las últimas décadas, sin embargo hoy hemos asistido al divorcio más sonoro entre el mundo occidental desde 1945.

Que Donald Trump diga que lo único que tiene en común con Merkel es que a los dos les han espiado los teléfonos, demuestra primero el nivel de estulticia diplomática del presidente norteamericano pero sobre todo que existe un distanciamiento difícilmente explicable. Y en todo caso, no hay que olvidar que en este tema de las escuchas, Estados Unidos era el espía y Alemania la víctima

Trump debe pensar que a base de decir tonterías va a conseguir que el inteligente pueblo norteamericano le espolee como si estuviera sobre un toro en el rodeo y no cabe duda que puede darle algunos resultados entre sus acérrimos, pero va a conseguir enemistarse con todo el mundo libre y no tan libre, lo que creo que le da exactamente igual.

En lugar de ponerse a trabajar en crear unas relaciones sólidas con sus aliados internacionales, está empeñado en llevarse mal con todo el mundo sin entender muy bien hacia dónde se dirige.

miércoles, 1 de marzo de 2017

EL PRIMER DISCURSO: COMIENZA LA ERA TRUMP


Con el primer discurso pronunciado ante las Cámaras y ya con el gobierno casi formado después del lento proceso de confirmación por el Senado, podemos decir que comienza el mandato republicano encabezado por Donald J. Trump. Aunque con seguridad el discurso no pasará a la historia de la literatura ni de la oratoria, siendo una suma de frases hechas y de slogans; es cierto que contiene bastante claves de los ejes de su política. También nos sirve para entender todo el movimiento “Alt Right” que cobra fuerza en Europa y con el que comparte muchos argumentos y políticas, salvando las lógicas distancias entre los dos continentes.

Los ejes de su presidencia, como ya ha venido anunciado en sus numerosas y a veces tempestuosas declaraciones y que se manifestaron de forma meridiana en el discurso son:

Una política económica basada en una reducción de impuestos a las corporaciones. Estados Unidos tiene las tasas impositivas más altas del mundo un 38,9%, lo que sin duda afecta a la competitividad de las empresas norteamericanas. Sólo por este motivo puede entenderse la respuestas de la bolsa de Nueva York desde noviembre. Aunque en su discurso económico menciona la necesaria reducción de la deuda y del déficit, promesas con las que todos los republicanos llegan a la Casa Blanca y no hay más que ver las estadísticas de los últimos mandatos para ver cómo terminan, hay serias contradicciones cuando se analizan sus políticas públicas individualmente. El segundo pilar de su política económica es el proteccionismo a la industria norteamericana. Veremos cómo se pone en práctica esta política y frente a qué mercados. Lo que es obvio es que el proteccionismo tiene dos herramientas fundamentales, los aranceles y un dólar más débil; el primero es posible que con tiempo y paciencia pueda aplicarse, pero si el dólar sigue manteniéndose a los niveles actuales, lo que es previsible ante el calentamiento de la economía norteamericana que el pirómano Trump quiere todavía fomentar más, es muy posible que a pesar de los aranceles siga siendo más barato importar que comprar productos locales. Todo este ambiente de excitación económica va a conducir a la FED a una subida de tipos que afectará de manera negativa a la inversión; al valor de las acciones en bolsa, y continuará presionando el dólar al alza, de manera que la situación económica podría invertirse de forma muy acelerada. Gran parte del crecimiento económico de los mandatos de Obama ha sido gracias a los grandes estímulos monetarios y la FED está convencida que ahora pueden ser el mayor problema para la economía, por lo que pronto será objetivo de sus críticas por su oposición a darle al nuevo presidente los trillones que la FED le dio a Obama para enterrarlos en políticas con escasos rendimientos económicos.