sábado, 27 de mayo de 2017

ALGUIEN SE ACUERDA QUÉ ERA ESO DE LA LIBERTAD DE PRENSA

Esta semana en Asuntos Exteriores abordamos el estado de la libertad de prensa en el mundo, y además lo hacemos con un invitado de excepción como es el director de este medio Federico Jiménez Losantos. Hemos elegido este tema porque resulta imposible hablar de democracia cuando realmente tenemos serias dudas sobre el derecho activo y pasivo a la libertad de información. 

La libertad de prensa está hoy más amenazada que nunca, lo que puede parecer un contrasentido cuando estamos inundados de información más bien pseudo información en las redes sociales. Hoy damos más verosimilitud a un tweet escrito por cualquier persona que a un análisis riguroso con firma.  A veces la mejor manera de mantener a la gente desinformada es inundarla a información sin entrar en otro tipo de consideraciones cualitativas.

Los periodistas han sido durante siglos nuestros oídos y ojos ante una realidad extensa y compleja. Sin ellos difícilmente el mundo sería lo que es hoy. Sin duda la prensa ha sido uno de los más importantes motores de la historia reciente. A veces tenemos la impresión de que han hecho más por la honestidad y la verdad que los jueces o policías. Incluso cuando todos negaban determinados hechos aparecidos en las páginas de un periódico o en una emisora de radio, al final se demostraba que el afán por la verdad del periodista triunfaba sobre los intereses de aquéllos que pretenden ocultar por intereses propios realidades muy inconvenientes.

La libertad de prensa se amenaza de muy diversas formas. En muchos países como México o Venezuela, se ha convertido en una profesión de alto riesgo. Los profesionales no se atreven a informar de todo aquellos que puede molestar o ser crítico tanto con el poder legal como el fáctico. La extorsión y el asesinato de periodistas tiene el claro objetivo de perpetuar el crimen en la mayor de las inmunidades. El cierre de cadenas o la creación de las propias gubernamentales como simples voceros de las tropelías de los gobiernos, son asimismo actitudes totalitarias que los periodistas del mundo deben denunciar; pero ¿Por qué será que esta defensa corporativa no es tan rigurosa cuando se mezclan los intereses políticos?

Pero hoy en día las mayores amenazas a la libertad que son a su vez las que más me preocupan, no proceden del crimen organizado ni tienen como fin preservar la actividad de la delincuencia común. En los países tildados de democráticos, las amenazas proceden de los gobiernos y de determinados intereses económicos que poco o nada tienen que ver  con el interés general o la búsqueda de la verdad.

Todos conocemos la historia de Hearst para incendiar a los Estados Unidos contra España en Cuba, pero era el siglo XIX, y todo hemos creído durante mucho tiempo que estos hechos formaban parte del pasado. Pero no es así. 

Entre las redes y las cadenas de televisión y radio, se ha creado una superestructura de poder desinformador sin precedentes. Tanta capacidad de influencia de manera tan inmediata no podía pasar desapercibida a todos aquéllos que viven de la opinion publicada.

Si analizamos muchos de los grandes fenómenos recientes como el Brexit o la elección de Trump comprendemos que el poder de intimidación y de generación de verdades publicadas de los grandes medios se ha multiplicado exponencialmente. La desaparición paulatina de esa prensa local barata que alcanzaba a los intereses reales de los ciudadanos en su perímetro mas inmediato, ha generado, un nuevo poder que está por encima de los gobiernos y sobre todo junto a ellos.

Porque la gran amenaza a la libertad de prensa es que los medios necesitan para sobrevivir del favor político. Son los gobiernos lo que determinan quienes puede emitir noticias o no a través de las concesiones de licencias. Como ir a pedir una licencia a un funcionario cuando se lleva en el ADN la crítica al gobierno frente al cual se solicita el permiso. 

Si tienes la suerte que te dan la licencia, a continuación vienen las maniobras para incluirte en un grupo empresarial que pueda ser más controlable o ser más afín. La consolidación del sector, en particular de las televisiones constituye otra grave amenaza a la libertad de información. Que dos televisiones sean del mismo dueño es como que el Madrid y el Barcelona tuvieran al mismo presidente. ¿Qué confianza podríamos tener en el fair play si concurriera una circunstancia de esta naturaleza?

A continuación viene otra poderosa herramienta, la publicidad institucional. ¿Con qué ánimos va un gobierno a publicar la publicidad que pagamos todos los españoles en medios que no le sean afines.?¿Hasta qué punto es admisible que la publicidad oficial se pague tan generosamente a unos cuando se le niega a otros, con independencia de la audiencia que tengan? No tienen más que investigar hacia qué medios se destinan estas cantidades ingentes de recursos para percatarse que la arbitrariedad predomina sobre la racionalidad.


A pesar de ello, y porque existe gente honesta, muchos todavía se atreven a salir a las ondas o las redes para defender esta libertad de información. Si esto ocurre a continuación tenemos el descrédito, ya sea de forma directa o utilizando a unos medios contra otros, como si pareciera que se trata de una guerra comercial cuando en el fondo lo que late es un interés politico por acallar la crítica.

Durante los primeros años de la democracia, el debate y la critica inteligente predominaba en la esfera de la información, pero cuando se produjo la comunión entre los intereses económicos y los politicos de determinados medios y de determinada clase gobernante, comenzaron a diluirse estos elementos enriquecedores de la opinion pública para ser reemplazados por el infundio y la selección de lo que son noticas o no, para conformar la opinion pública.

Hoy en día resulta imposible dar un salto a la política sin la complicidad y el apoyo de los medios; y cuando algunos propietarios de medios se percataron de que las circunstancias permitían cambiar el panorama político lo han hecho a su antojo si el mayor sonrojo. ¿Cuantos años le costó a Ciudadanos llegar a donde está hoy?; muchos de incomprensión luchando por los derechos de los españoles en la tierra hostil en que para muchos se ha convertido Cataluña sin reconocimiento alguno, como si no existieran. Solo el descalabro moral y politico del PP le ha abierto una puerta, que muchos están viendo como van a cerrar a las primeras de cambio, y este contubernio politico periodístico estará ya evaluando la estrategia para devolvernos a un estado previo a las elecciones de 2015.

Sin la decisión de este contubernio de crear un nuevo partido politico, hoy Podemos no habría dejado de ser un movimiento testimonial. Lo que era una radicalidad marginal pensada en su propia autocomplacencia se ha convertido en una poderosa máquina capaz de arruinar a la izquierda de este país para la defensa de unos intereses muy extraños. Por una parte para llevar al país a una situación de naturaleza totalitaria. Lo que no se dan cuenta, y mira que la historia es tozuda, los dueños de estos medios fundadores de la realidad podemita que han elaborado esta estrategia, es que serán devorados  por este nuevo e indómito Saturno en cuanto alcancen el poder. Y por otra, para salvar al Partido Popular en sus peores momentos. Sin podemos es muy posible que Rajoy no fuera hoy el inquilino de la Moncloa y habría que peguntarse bajo qué defensa de la libertad de información de todos se han cometido estas tropelías.

Hemos de decir que no todos los medios son iguales, y que muchos no tienen problema es mostrarse con su propio ADN, pero también son otros muchos los que evidencian que no están al servicio de sus lectores u oyentes sino de otros intereses.

lunes, 15 de mayo de 2017

PEDRO SANCHEZ ABOGA POR LA MUERTE DIGNA… DEL PSOE



Cuando Pedro Sánchez anunció que entre sus principales preocupaciones estaba aprobar una ley de muerte digna y de suicidio asistido, nadie se percató que lo que realmente estaba preparando era el suicidio asistido del Partido Socialista Obrero Español. Lanzarse a una vendetta contra, los que de acuerdo a los estatutos, le echaron del cargo sólo podía tener una finalidad, terminar con la historia del partido político más antiguo de España para reivindicar su figura, como El Cid el Valencia, con la diferencia que este muerto está muy vivo. Soliviantar a una parte de la militancia contra otra para alcanzar unos objetivos políticos que en el caso de Pedro Sánchez son absolutamente contradictorios, y ahí están las hemerotecas, sólo puede perseguir la defunción de partido que fuera fundado por Pablo Iglesias, de otra manera no se entiende semejante obcecación.

No se trata de definir quién es mejor o peor de entre los tres llamados a la Secretaría General que hoy concurrieron a un debate que pasará a la historia por una rigidez que impidió que satisfaciera los intereses de los militantes y sobre todo de los potenciales votantes. Cualquiera de los tres candidatos en estos momentos sólo puede llevar al partido a un callejón sin salida porque de un proceso de ruptura al que se encaminan las primarias no puede salir nada constructivo, por muy buenas intenciones que declaren. La decisión de los partidarios con mando en plazas por un candidato u otro, se basa en la lógica del que resultó ganador o defenestrado en los procesos electorales internos y externos celebrados en los últimos años. Los que creen que pueden aspirar al poder que merecen y no ostentan en la actualidad están con Pedro, mientras que los que quieren conservar su actual cuota de poder votan por Susana, así de simple es esta confrontación. En definitiva, un partido en el más estricto sentido de la palabra.

Toda la estrategia de los aliados de Pedro es alcanzar el poder que le negaron los congresos autonómicos, provinciales o locales; es la rebelión de los perdedores y de los arribistas que, sin afiliarse al partido, pretenden arrogase un protagonismo y representación que no les corresponde. Un partido puede ser abierto, pero no anteponer a los de fuera frente a los que llevan toda su vida trabajando al interior de la formación política, porque ese es el final del partido como organización.

lunes, 8 de mayo de 2017

LA V REPÚBLICA HA MUERTO, BIENVENIDOS A LA IV REPÚBLICA


Esta semana en Asuntos Exteriores analizaremos los resultados de las elecciones francesas y sus posibles efectos sobre el resto del continente que sin duda van a determinar el futuro de la Unión Europea y en consecuencia de todos nosotros.

El régimen republicano nacido del autogolpe del general de Gaulle en 1958,  se ha caracterizado por tres elementos básicos que se han mantenido sólidos hasta estas últimas elecciones. Una presidencia ejecutiva con más poderes que el presidente de los Estados Unidos, capaz de cohabitar en el gobierno con partidos de signo contrario cuando ha sido necesario. El segundo elemento, una estructura de partidos basada en el partido Gaullista del propio fundador de la República, de tradición conservadora que ha sido la piedra angular de la política francesa de los últimos sesenta años en combinación con una izquierda conformada por el Partido Comunista y el Socialista, con apenas dos presidencias en todo este periodo: Mitterrand y Hollande. El tercer elemento, un modelo económico un tanto peculiar, socialista-conservador. En la más pura tradición conservadora y antiliberal, Francia mantiene un sector empresarial público gigantesco, una política fiscal casi confiscatoria y un nacionalismo agresivo que la ha mantenido fuera de las estructuras militares occidentales durante décadas y con su propio modelo de disuasión nuclear.

Pero en política cada batalla es importante y ésta sin duda era trascendental en un país en estado de emergencia, que ha sufrido en los últimos años los ataques terroristas más sangrientos de su historia reciente y con el auge de la extrema derecha, muy crítica con la política migratoria y con el europeísmo que coarta, según sus tesis, los poderes nacionales. También confluía una crisis en los partidos tradicionales y en especial en el Gaullista con un gran candidato que no ha podido sacudirse el fantasma de la corrupción. Ante este panorama, la victoria de un centrista con experiencia de gobierno frente a Le Pen por más de treinta puntos, la mayor diferencia de entre todos los actuales presidentes y primeros ministros europeos, no admite matiz; ha sido una gran victoria de la moderación y del europeísmo, tan necesarios para afrontar los retos del futuro inmediato de Francia y de la Unión Europea.

Pero con la victoria de Macron y su movimiento “En Marcha” nos encontramos ante un paisaje que nos puede retrotraer al modelo de la IV República, con una presidencia más débil y un mayor protagonismo de la Asamblea Nacional que será elegida el próximo mes de junio.

Por una parte, los partidos tradicionales pueden desaparecer de la escena parlamentaria basado en el régimen mayoritario de elección a la vista de los pobres resultados de sus candidatos. Si Macron consigue una victoria, que está por ver, pero que se anuncia como posible, lo será a costa del partido Gaullista y del Socialista. La estabilidad de Francia a medio y largo plazo dependerá de la habilidad de Macron de crear una estructura de partido que se iguale en capacidad y medios a los tradicionales y debe hacerlo a corto plazo. Si los partidos tradicionales no reaccionan, en pocas semanas veremos una larga peregrinación de conocidos lideres gaullistas y socialistas al nuevo movimiento, una tradición que se remonta a los Estados Generales.

La izquierda radical tendrá sin duda unos resultados muy importantes, pero se verá muy penalizada por el sistema electoral. De esta manera, la nueva Francia, siguiendo un modelo que parece imponerse en esta nueva Europa, estará basada desde el punto de vista político, en un partido de izquierda radical primo hermano de Podemos, un partido de centro con tintes liberales, y el Frente Nacional, que en las presidenciales ha recibido un importante caudal de votos procedentes del conservador Fillon, un fenómeno que debemos analizar con sumo interés. De esta manera, Macron deberá gobernar con una Asamblea en la que tendrá en frente a la extrema derecha y a la extrema izquierda, lo que imposibilitará la política de reformas que Macron pretende realizar en su presidencia y llevará a la Asamblea a las algaradas de las anteriores repúblicas. En definitiva, un centrista sin partido deberá gobernar los próximos cinco años teniendo como principales contrincantes a Le Pen y a Melenchon con unas estructuras de poder mucho mejor organizadas, un escenario poco recomendable.

También es cierto que muchos han respirado aliviados por la victoria de Macron ante las amenazas que para Europa suponía una posible victoria de Le Pen, pero alcanzar un porcentaje en torno al 35% de los votos, supone que 2 de cada tres votos de Fillon han ido al bolsillo del Frente Nacional, ahondando en el radicalismo de la política francesa que se acentuará en los próximos años.

El anquilosamiento en las reformas continúa siendo un gran lastre para Francia, que junto a Alemania constituye la columna vertebral de la nueva Europa post Brexit; pero tantas debilidades y, sobre todo, las profundas divisiones que se van a producir en la sociedad francesa, amenazan sin duda a la estabilidad de la nueva Europa. Un continente que quedará a merced de Alemania, ante las debilidades económicas de los otros dos gigantes europeos, Italia y España. La única garantía de continuidad es que cualquiera de los dos candidatos a la cancillería alemana, son profundamente europeístas y están comprometidos con la estabilidad económica, pero si Francia no resuelve sus graves problemas estructurales puede convertirse en un hándicap demasiado pesado para Europa, hasta hacerla inviable.

El gran reto de Macron será o bien crear un partido fuerte que supere a los tradicionales o bien construir una gran coalición, y ambos retos parecen obra de titanes para una sociedad tan golpeada como la francesa y con apenas dos semanas para lanzar sus candidatos a las legislativas.

Pero también hay lecciones importantes de lo acontecido en Francia que debemos extraer para el caso español.

Los partidos tradicionales pueden desaparecer en un solo año a pesar de una larga historia si cometen errores de bulto. Las primarias del partido Gaullista y del partido Socialista han sido grandes equivocaciones. Preguntar a los afiliados de un partido quién debe ser el jefe del gobierno de todos, sólo conduce a tener candidatos que satisfacen los intereses de los afiliados que normalmente están muy alejados de los intereses generales de las naciones, y posibilitan la aparición de outsiders capaces de englobar en apenas unos meses a una cuarta parte del electorado, como ha ocurrido en Francia.

También el crecimiento de la extrema izquierda es consecuencia de un socialismo europeo que ha perdido las señas de identidad. En lo económico apenas existen más que matices entre las políticas conservadoras y socialistas que coinciden en subidas de impuestos, más estado y mas gasto social; de manera que la socialdemocracia para buscar nuevas señas de identidad, ha optado por diferenciarse en la política migratoria y en la reivindicación de derechos individuales, que no tienen una amplia base social, especialmente en Francia. El drama del socialismo es que la derecha le ha usurpado sus políticas y sólo le queda la alternativa de la algarada callejera o la salida de la política por el callejón si no se adoptan decisiones de calado.

Si Marine Le Pen se alza con la voz de la fuerte derecha francesa, otros países europeos podrían seguir esta radicalización conservadora tremendamente peligrosa para la estabilidad europea que cuenta con el apoyo de los dos grandes enemigos de la Unión Europea, Trump y Putin. De momento Le Pen ha perdido esta importante batalla, aunque sabe que su momento serán las legislativas y de lo que resulte en ellas, dependerá el futuro de la V República o su defunción; también el posicionamiento de Francia en Europa y sobre todo la continuidad del proceso europeísta.